miércoles, 16 de enero de 2019

#RetiroDeAdviento #EncuentroParaCompartir


Madrid, 2 de diciembre de 2018.

Durante el fin de semana, 1 y 2 de diciembre, varios jóvenes de España nos reunimos en Madrid, en la casa Provincial de las Siervas de San José, acompañadas por tres Siervas (Poche, Sonia y Charo) y una laica (Mayte), para acoger el tiempo de adviento, es decir, prepararnos para la celebración del Nacimiento del niño Jesús. 


El tiempo de adviento es un tiempo de espera, de esperanza; es un tiempo que nos invita a descubrir que Dios se sigue encarnando (se hace pequeño) para estar entre nosotros, y que cuenta con cada una de nosotras para transmitir la Buena Noticia en los ambientes que nos movemos, en nuestra vida cotidiana. Pero para ello, es necesario conocernos a nosotras mismas, mirarnos interiormente para descubrir que él nos quiere tal como somos, que nos llama por nuestros Nombres (cada uno es especial) e ir descubriendo cuáles son nuestros motivos de esperanza en el día a día. Por ello, el primer día estuvimos poniéndole nombres a nuestras cualidades, habilidades, destrezas… (todo aquello que nos ha ayudado a tener esperanza, a conseguir lo que nos hemos propuesto) y nuestros defectos (todo aquello que abordado convenientemente puede ser y ha sido una posibilidad de crecimiento) para ir respondiendo a preguntas como: ¿Tengo esperanza? ¿Qué motivos hay en mí para tener esperanza? ¿Solemos mirar con esperanza las situaciones personales difíciles que vivimos? ¿Y las que viven los demás?… 
















Tras las reflexiones individuales y comunitarias, y a través de varias dinámicas, fuimos compartiendo las respuestas descubiertas por cada uno de nosotros. Después, estuvimos descubriendo cuáles son las raíces que nos sostienen en medio de nuestra fragilidad. La dinámica realizada era contemplar y reflexionar sobre quiénes están en nuestra red de relaciones y cuáles son esas relaciones. En esta dinámica descubrí qué motivos tengo yo para establecer relaciones y qué modos de establecer relaciones me sirven para crear redes y cuáles me enredan. 

Para finalizar, a través de algunos textos evangélicos y una oración ignaciana, descubrimos cuáles son los motivos de Dios para tener esperanza, y el mayor motivo para Él eres TÚ, es decir cada una de nosotras. Sólo hay una manera de sentir que esto es así y es a través de la experiencia. 

Un encuentro para compartir con otras lo vivido, lo experimentado… Primero, desde la interioridad (mi relación directa con Él), y segundo, hacia fuera (mi relación con otras personas).


Carmen Ledesma, pertenece a la JEC