domingo, 29 de abril de 2018

Encuentro de monitores M.S.J.

El viernes 20 de abril, comenzamos a viajar rumbo Guadarrama (Madrid) desde Alicante, Granada, Málaga, Ourense, Badajoz, Mérida, Zamora, Palencia y Salamanca.
Poco a poco fuimos llegando y, entre abrazos y saludos, fuimos encontrándonos con otr@s compañer@s de camino.

Cargad@s de ilusión, con nuestros cordones al cuello y ganas de seguir creciendo en el movimiento,  iniciamos la mañana del sábado presentándonos y orando junt@s desde la invitación a descubrir "el grano de mostaza" en nuestra tarea. Después de compartir por parejas, fuimos colocando nuestra pequeña semilla con la esperanza de que siga dando mucho fruto desde Dios.

Tras la oración, pudimos disfrutar con un espacio "para la puesta a punto". Pudimos visualizar un vídeo que nos ponía en sintonía para revisar y revisarnos en nuestro compromiso, a través de una pequeña reflexión que también pudimos socializar.

Por grupos, fuimos realizando nuestro “Elevator spitch", es decir, cómo presentaríamos el M.S.J. para que otr@s quieran unirse y apostar por este estilo. Una vez acabado, otro grupo tenía que puntuar y decidir si apoyaba o no nuestro proyecto.



En la segunda parte de la mañana, fuimos adentrándonos en los tres grandes valores que sustenta el M.S.J.: Trabajo, Fe y Amor. Pudimos profundizar en cada uno de ellos trabajando en talleres que nos conectaban con nuestra propia experiencia y suscitando interrogantes, nuevas búsquedas, toma de conciencia al tomarnos el pulso y nuevas llamadas de Dios.


Al terminar la comida y tras un espacio para poder descansar, nos centramos en el primer bloque de la tarde en el que trabajamos "las llaves" que nos abren a la realidad: los sentidos.



Se hicieron cinco grupos y, cada uno de ellos, pudo tomar conciencia de cómo, los sentidos, nos ponen en contacto con lo que nos rodea. Cada grupo realizó una pequeña representación del sentido que le había tocado trabajar.

Después de terminar esta parte, reflexionamos con nuestros llaveros cotidianos. Con él en nuestras manos, fuimos pensando qué significan las diferentes llaves que tenemos; cómo las usamos en nuestra vida cotidiana; qué llaves no están o cuáles me gustaría introducir...

Al volver del descanso, nos acercamos al modo de Jesús como seguidor@s: su mirada que ve más allá de las apariencias y se centra en la persona; el oído abierto al querer de Dios y al grito de l@s más empobrecid@s; el gusto por anunciar el Reino; su tacto al entrar en relación y su preferencia por l@s desvalid@s; el olfato embriagador de la entrega hasta el extremo como el frasco de perfume de lirio de la mujer.

Antes de la eucaristía, pudimos tener un espacio para prepararla y ensayar los cantos.

Ya por la noche, pudimos compartir lo que cada ciudad había traído y es más tradicional de su tierra. Entre risas, aplausos y alguna que otra broma, fuimos viendo los vídeos que habían grabado los diferentes grupos en la mañana.

Tras las votaciones... hubo ganador (podéis ver el vídeo en las redes)
Se dio entrega del fantástico premio... unas galletas para endulzarse la vida.


El domingo por la mañana nos volvimos a encontrar en la oración. Fue un tiempo para brindar por la vida, reconociéndonos como notas únicas y necesarias para poder formar la sinfonía que Dios sueña.

Necesitamos ir acompasando nuestros ritmos, descubrir qué podemos aportar y qué sonido quiere Él que seamos.

Tuvimos un espacio para hacer memoria de nuestra historia en el M.S.J. a través de nuestro Visual Thinking. En pequeños grupos pudimos compartir nuestras experiencias y, al final del encuentro, podernos "apadrinar" por parejas, comprometiéndonos a cuidarnos mutuamente y seguir acompañad@s el camino. Como símbolo nos pusimos un trozo de cordón amarillo (es el cordón de l@s aprendices, primera etapa del M.S.J.), que nos habla de comienzos y primeros pasos en el movimiento.

Con las maletas recargadas y con ganas de seguir impulsando el M.S.J. en cada una de las ciudades en las que está presente, fuimos despidiéndonos con un "hasta luego", segur@s de volvernos a encontrar.



 Muchas gracias a tod@s l@s que habéis hecho posible un fin de semana #msjmagico











domingo, 8 de abril de 2018

yo, contigo, camino, confío y amo


El Miércoles Santo, después de los preparativos, pusimos rumbo a Madrid desde Alicante, Granada y Linares. Hicimos noche en la Casa Provincial de las SSJ y, como siempre, su acogida y cercanía nos hablaban de esos gestos que convierte lo ordinario en extraordinario.

Ya el Jueves Santo, en Candelario, nos encontramos con el resto de los/as compañeros/as de Badajoz, Madrid, Mérida y Salamanca. Dimos inicio a esta nueva aventura con unas pequeñas dinámicas para ir caldeando los corazones y, en la última, compartimos por parejas el mapa de nuestra vida.

Un poco más tarde, fuimos a la Iglesia a compartir la celebración con la comunidad cristiana.

Luego, en la casa, pudimos adentrarnos en ese amor hasta el extremo hecho gesto concreto en el Lavatorio de los pies. Por parejas de nuevo, fuimos repitiendo este signo y orando por cada uno/a de nosotros/as a través de unas tarjetas que nos intercambiamos.
La noche parecía espesarse cuando contemplábamos a Jesús en Getsemaní. La imagen de su oración y su entregar libremente la vida nos invitaba a tratar de acompañarlo, mientras observábamos en el corazón su prendimiento en un beso.

El Viernes Santo, por la mañana, trabajamos en dos niveles para poder recorrer personalmente el camino de nuestra propia vida y a qué nos llama este Dios de la Vida que se hace compañero nuestro. Por la tarde, un grupo pudo trabajar la Pasión de Jesús a través de la película "En tierra de penumbras"; mientras el otro grupo hizo diferentes dinámicas para contextualizar en el hoy la traición, la mentira, la amistad, el juicio... donde terminábamos viendo a quién/es salvaría Dios.


Por la noche, todos/as juntos/as, celebramos la Pasión y Muerte de Jesús. Realizamos el Vía Crucis y, finalmente, la Adoración a la Cruz. Para esta última parte, dejamos en Él la cruz que nos habíamos hecho en la mañana y habíamos llevado todo el día, símbolo de aquellas cosas que deseamos encuentren un nuevo sentido en Jesús Crucificado.

El Sábado Santo, día de silencio y espera con María, dedicamos la mañana a continuar con nuestra experiencia de ser caminantes y, como los discípulos de Emaús, tratar de reconocerle en nuestras vidas desde su pregunta "¿no era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?"

Aprovechamos también, gracias a Andrés (un sacerdote de la diócesis de Salamanca que trabaja cerca de Guijuelo), para acercarnos al sacramento de la reconciliación.

Por la tarde, acercándonos a los atisbos de resurrección, realizamos cuatro talleres centrados en la liturgia de la Vigilia Pascual: taller de la luz, del agua, de la palabra y del pan.


Tuvimos el gran regalo de poder celebrar la Vigilia en Pizarral, junto a la comunidad cristiana de Andrés. Al llegar, nos llamó la atención que algunas personas nos recordaban del año pasado y, como ya sucedió, agradecieron nuestra presencia y los cantos. Tras la celebración, compartimos juntos/as un rato con ellos/as entorno a chocolate y algunos dulces.




Un año más, una experiencia más para seguir agradeciendo y confiando en este Dios que sigue resucitando y apostando por la Vida en Abundancia; un Dios que sigue haciendo posible lo imposible.


Por último, os dejamos algunos pequeños testimonios junto con un vídeo por si queréis conocer más.

"Qué bonito saber que estás y que siempre estarás. Qué lindo verte encarnado en tanto amor... Déjame ver tus senderos, yo me comprometo a andarlos con firmeza, igual que tú hiciste cuando por un beso te entregaron y aun así, solo devolviste amor hasta el extremo... Dispuesta para amar y servir sin límites. Descubro que el amor, el dolor y la fe tienen un mismo camino. Que el dolor de hoy fue el amor y la felicidad de ayer, pero de ese dolor, volverá a renacer la esperanza de la vida. Estoy lista para seguir caminando"

"La Pascua ha sido DESPERTAR, en mayúsculas. Avanzar en nuevos caminos antes oscuros para mí, que ahora poseen LUZ y calidez. Despertar, renacer, avanzar y querer permanecer en esos nuevos caminos ahora cálidos e iluminados gracias a Él. Gracias por estos días a todos pero sobre todo a Sonia, Poche, Elena, Mayte y Juan... brújulas de esta maravillosa experiencia"

"No se entiende sin saber que nace Vida del Morir..."

"Todas las experiencias dejan huella, la Pascua ha dejado una muy profunda en cada uno/a de nosotros/as"

"La Pascua es el momento de revisarse a uno mismo, de conocer nuestras propias cruces. Es un momento de acompañar a Cristo en su Cruz, de saber que no estamos solos"

"Me ha resultado maravillosa. Me ha encantado por varias razones. La primera por el motivo que nos ha llevado a reunirnos: compartir la fe con un grupo de personas que siguen el carisma de las Siervas de San José, avanzando en nuestra experiencia de difundir el Reino de Dios, experimentando la Pascua en su sentido más profundo".





¡¡GRACIAS A TODOS/AS POR ESTA EXPERIENCIA COMPARTIDA!!




domingo, 11 de marzo de 2018

Arrancan los preparativos... Verano ´18




Con las pilas puestas y las fuerzas renovadas, nos encontramos, el día 19 de enero en Madrid, l@s monitor@s para preparar el Taller de Verano y el Taller en Marcha.

¿De qué irán este año? ¡¡Sorpresa!!

Pero estamos segur@s que vivirlos de nuevo con gente tan especial como la del MSJ será un regalazo.



El sábado 20 nos encontramos l@s coordinador@s del MSJ de cada ciudad (Alicante, Badajoz, Granada, Málaga, Mérida, Palencia, Salamanca, Zamora, Orense, Lugo y Vigo).

Evaluamos y miramos junt@s cómo seguir creciendo y mejorando.







El domingo 21 pudimos reunirnos para organizar y programar la Pascua. Este año, como en anteriores, la celebraremos en Candelario (Salamanca) del 29 de marzo al 1 de abril. La hemos llamada "Un Camino en 3D"





Un retiro JUSTO y NECESARIO


PITIDOS DE COCHES. BOCINAS. MÚSICA. RADIO A TODO VOLUMEN

y de repente… se hizo el silencio.

Y así fue como dio comienzo aquel Retiro del primer fin de semana de adviento. En el momento en que aquellos desagradables ruidos que parecían haber sido extraídos tal cual de la banda sonora de nuestro día a día desaparecieron, fui más consciente que nunca de lo mucho que necesitaba hacer un parón. Por suerte, me encontraba en el sitio perfecto. Tras una primera oración en la capilla en la que todos cambiamos el chip y pedimos ayuda y gracia para conseguir aparcar por unos días nuestras preocupaciones y hacer espacio en nuestros adentros para conectar y encontrarnos con aquel que nos habita, nos fuimos a nuestras respectivas camas.



Después de uno de los sueños más reparadores que había tenido en mucho tiempo y un desayuno también reparador donde los haya, tocaba ponerse al lío. Las Siervas nos dieron a elegir entre varias propuestas para trabajar y reflexionar durante la mañana. Antes de nada, tuve un fuerte deseo de poner orden en mi corazón. Arropada por el silencio que envolvía enteramente la casa en la que nos alojábamos empecé a tomarme mi propio pulso. Me di cuenta de que había dejado crecer una serie de malas hierbas en mis adentros, muchas de las cuales había regado y hasta plantado yo misma, que me asfixiaban y provocaban ciertos sentimientos de angustia que me venían quitando la paz durante un tiempo. Habiendo identificado y puesto nombre a esas enredaderas internas, pedí al Padre que me ayudara a cortar las malas hierbas y a aprender a separar el trigo de la cizaña, para que mi corazón volviera a ser enteramente terreno fértil. Solo entonces me sentí lista para embarcarme en las reflexiones propuestas. 

Fueron muchos los pensamientos y reflexiones recogidos tras la lectura de los textos seleccionados. He decidido rescatar aquí una síntesis de las conclusiones en forma de verso que brotaron al respecto de un texto sobre la forma en que María entra decididamente en la soledad de la fe y cómo eso la hace establecer una relación de confianza y de tú a tú con Dios.
 
Si me quedo
a solas contigo
a solas con tu silencio
al principio me pierdo.
No sé cómo llamarte.
¿Dios? ¿Señor? ¿Padre?
No entiendo tu misterio.
Luego comprendo
que no tengo
porque entenderlo.
Tan solo dejarme
mecer por ello.
Sentir tu presencia
en mis adentros.
Darme cuenta
de la fuerza
que me regalas
y las ganas
de nacer de nuevo.

Y es que a veces, pese a las certezas que mi corazón va acumulando, me cuesta llevar a la vida esa relación personal y de confianza plena en Dios más allá de experiencias puntuales de encuentro. ¡Qué difícil es creer firmemente que Dios nos lleva tatuados en la palma de la mano! Casualmente, aquella tarde las Siervas nos tenían preparada una actividad que nos sirvió para profundizar en esta idea y sentirla en nuestra propia piel. Literalmente.
Todo empezó con un vídeo en el que una mujer se tatuaba la imagen de una onda sonora que luego podía escucharse a través de una aplicación. La mujer en cuestión se había tatuado el sonido de su hijo al nacer. Siguiendo esta idea, las Siervas nos retaron a tatuarnos con henna, no permanentemente (todavía no se han vuelto locas del todo) unas palabras que sintiéramos que Dios nos susurraba en esos momentos. 
Después de un rato de oración, todas procedimos a grabar nuestras respectivas palabras y a transformarlas a través de la aplicación en la imagen de una onda. A continuación, tratamos de imitar la imagen de la onda con métodos más o menos exitosos en nuestros brazos. En mi caso, el resultado final se acabó pareciendo bastante a un árbol de Navidad. Esta aparente tontería me ha acompañado durante todo el adviento recordándome la promesa que se esconde tras tanto árbol luminoso y que da verdadero sentido a las fiestas navideñas. 

Después de celebrar la eucaristía, terminamos el día con la película de El Visitante, en la que asistimos a la transformación de un hombre que sale de su burbuja de comodidad y empieza a dejarse afectar y abrazar por las situaciones y las personas que le rodean.
Al día siguiente, tuvimos varias propuestas de reflexión y oración, y en esta ocasión me caló especialmente la invitación a quedarnos completamente en silencio junto a Dios a través de una especie de oración/meditación guiada que me hizo descubrir una nueva forma de diálogo silencioso con su espíritu, en la que intenté acallar o más bien atenuar el hilo interminable de pensamientos y centrarme en los sentimientos de paz y agradecimiento que me invadían el alma.

En definitiva, salí del retiro totalmente renovada y preparada, no solo para vivir como Dios manda el adviento y la navidad, sino para dejarle florecer en mi día a día independientemente de los tiempos litúrgicos.

Escrito por Sole del Cañizo

Nueva Aventura MSJotera

Un año más realizamos nuestro encuentro de MSJoteros. En esta ocasión nos fuimos hasta Hoyo de Manzares, donde nos encontramos chavales de 14 hasta 18 años. Una nueva aventura de esta gran familia.

                                                           ¡¡Nos vemos pronto!!